De la primera edad

La gran guerra.
La tierra se estremeció como nunca antes; los mares se agitaron, los cielos se cerraron y un gran rugir se escuchó en toda la tierra. La gran guerra había comenzado. 

No se sabe a ciencia cierta quien comenzó la guerra; si los Titanes o los Seledrar -También llamados dioses-  de lo único que se tiene registro -lo que la tierra deja ver- es que estaba batalla cambió el curso de la historia.
Muchos historiadores han intentado descifrar el misterio de la gran guerra, algunos como Felias el sabio atribuyen el conflicto a una mujer, otros como Dionedes el arcano aseveran que la guerra surgió por el dominio del poder; lo cierto es que todos concuerdan en que esta guerra ocurrió en el valle de Orthmondun, hoy inhabitable, cuyo vestigio es la torre de Undertrhoth.

Quizás el más acertado de todos ha sido Pelenio el manco y esta es la historia que contaré hoy.

Gea, la tierra gozaba de un esplendor maravilloso, con una geografía que cualquier aventurero recorrería, sus pradera se extendían kilometros hacia el horizonte, llegando a sus playas de plata, donde el mar bravío rompía. A lo lejos se podía ver la cordillera de Arteas, dividiendo el valle del Rey del valle escondido (hoy llamado, Ereneas que en lengua Sendar significa valle de la esperanza) al final de la cordillera se podía ver la gran montaña de Torul Kalas, con su pico blanco y sus cumbres escarpadas, al norte se podía divisar la pradera de los centauros, que luego sería el hogar de los poderosos clérigos Clavera. Pero de toda la tierra solo un lugar resaltaba entre todos, el bosque de Erianor; allí se encontraba el círculo de los nueve. Nueve Seledrar eran los antiguos dioses: Bregodast; dios de la naturaleza, por él los árboles crecía y el agua permanecía siempre pura. Eleni; diosa de la sabiduría, luz para las criaturas que habitaban Gea en ese entonces. Helbast; dios de la vida y la muerte, a él llegaban todas las criaturas cuyo tiempo terminaban y de él nacían los nuevos seres. Turgon; dios del metal, su martillo Ragfor creaba todo tipo de armamento y armaduras. Ragnas: diosa de la cacería, maestra de la supervivencia y de la arquería. Drenor; dios de los mares, pasaba la mayor parte del tiempo en su palacio bajo el agua en los mares de Seanor. Alderon; dios del sol, encargado por Bregodast de encender la luz del alba. Iselan; diosa de la luna, hermana de Alderon, musa de los poetas e inspiradora del canto y por último Aethrin; dios de la guerra, maestro en la batalla y gran estratega, pasaba sus días observando la vida salvaje y aprendiendo de ella. Ellos conformaban el círculo de los nueve, dedicado a preservar el balance de Gea.

Pero a parte de los nueve, existían otros seres, que rivalizaban con su poder, eran los poderosos Titanes, de ellos era toda la parte sur de Gea, vivían por la lucha y a pesar de no ser lo bastante inteligentes, siempre era mejor no provocarlos, incluso un dios podría tener un mal rato si provocara a un Titan, pues estos había sido bendecidos por el gran Ar-modan, un ser de los "que vinieron antes" poco se sabe sobre ellos pero su poder no tenía rival.

Gea vivía un momento de paz, más todo esto estaba a punto de cambiar. De las profundidades surgió una criatura con deseos de dominar toda Gea y a sus seres, su nombre era Undertrhoth. Varios intentos hizo esta criatura por derrotar a dioses y Titanes, pero la fuerza combinada de ambos era indestructible, sin embargo, Undertrhoth logró tomar el valle de Orthmondun y convertirlo en el desierto que ahora es, allí construyó su torre y desde allí siempre maquinaba la forma de derrotar a los titanes y a los dioses. Fue entonces cuando el destino cruzó la torre de Undertrhoth, un pequeño vasallo, llamado Regnias, dio con el plan más maravilloso y a la vez macabro que nadie haya planeado, enfrentar a los dioses contra los Titanes, sabiendo que estos últimos eran rápidos para la ira y lentos para pensar, decidió engañarlos, haciéndoles creer que los dioses anhelaban su terreno (Pelenio, al contrario de los otros historiadores, considera que la gran guerra se ocasionó por el control de las tierras). La tarea más difícil según Undertrhoth era convencer a los dioses, pues estos eran astutos y no confiaban en nadie que no fuera ellos, así que encomendó a Regnias que urdiera un plan, para que los Titanes atacara Erianor. Fue entonces cuando Regnias convenció a los Titanes de que la única forma de vencer a los dioses era tomando el bosque de Erianor y así fue; los Titanes armados con sus refulgentes armaduras y sus pesadas armas, marcharon atravesando la cordillera de Arteas y llegando al paso de Torul Kalas, atacaron los bosques sagrados.

Los dioses al ver este acto de traición, respondieron inmediatamente a la batalla, mientras Bregodast conjuraba un encantamiento para sellar Erianor, los ocho dioses restantes salieron al encuentro de los Titanes, con su ejército pusieron frente en el valle del Rey. Una vez Bregodast había terminado de ocultar el valle, se dirigió al campo de batalla y con voz potente dijo: Titanes insolentes, ¿por que atacáis nuestro terreno, sin que nosotros hayamos atacado el vuestro? ¿acaso queréis desafiar el orden impuesto por los antiguos, por aquellos que vinieron antes?. Grundelford el comandante de los Titanes respondió: Han sido ustedes dioses mentirosos, quienes quieren dominar nuestra tierra, pues es rica y vasta en vida, mientras que ustedes solo tienen este bosque, sepan que los Titanes harán frente a cualquiera que ose desposeerlos de sus bellas tierras. Los dioses no entendían de que hablaba Grundelford, pues nunca habia tenido una incursión a las tierras del sur, pero cuando trataron de explicárselo, Undertrhoth disfrazado de Titan, atacó a Eleni y al valle escondido. La respuesta de los dioses no se hizo esperar, como un incendio se levantó la cólera divina y atacaron a los Titanes, la gran guerra había comenzado.
  
Aunque la guerra se libró en toda Gea, el valle de Orthmondun fue el escenario principal, para deleite de Undertrhoth. Allí la gran guerra causó grandes estragos, los mares se agitaron, enviando olas gigantescas contra los Titanes, rompiendo montañas y creando pantanos y ciénagas, los cielos se cerraron, enviando hordas de truenos contra los Titanes, la tierra se estremecía mientras se abría de par en par, la furia de los dioses estaba desatada contra los Titanes, pero estos no eran oponentes fáciles, sin importar que ellos no tuvieran control sobre los elementos, su fuerza era una gran ventaja, pues de vez en cuando asestaban un duro golpe a los dioses haciéndolos retroceder, veían como igual a Aethrin, pues él luchaba con sus brazos contra ellos, pero ni el poderoso dios de la guerra podía igualar en fuerza a un Titan. La batalla se extendió durante años, tropas de centauros, humanos, enanos, elfos, todas las criaturas de Gea luchaban contra los Titanes, de la mano de los dioses, mientras que los dragones apoyaban a los Titanes, incendiando el campo, solo unos poco decidieron no pelear, entre ellos el gran dragón Tharos. Mientras tanto Undertrhoth veía como la antigua alianza se deshacía, iba controlando cada vez más territorios, pues Titanes y dioses estaba ocupados en su guerra, la tierra estaba desprotegida, las criaturas a merced del mal, nada podía detenerlo.

Fue entonces cuando surgió una nueva alianza, entre Humanos, Centauros, Enanos y Elfos, los pocos dragones que no asistieron a la guerra, decidieron ayudar a la alianza; el objetivo era detener a Undertrhoth. Muchos abandonaron el campo de batalla, dioses y Titanes seguían luchando en una batalla inmortal, sin percatarse de la nueva alianza. Todas las noches se podía ver a lo lejos el choque entre dioses y Titanes, era un espectáculo violento, pero majestuoso. 

La nueva alianza decidió marchar cerca al campo de batalla, pues tenían que llegar a Undertrhoth y así fue, sitiaron la gran torre y atacaron los esbirros de Undertrhoth, pero cuando salió esta criatura, ni las flechas de los centauros, ni los martillos de los enanos, ni el acero de los hombre y menos la magia de los elfos parecía afectarle, pronto lo que parecía una brillante victoria, se convirtió en una derrota segura, pero Tharos el dragón no se daba por vencido, así que velozmente voló sobre la batalla entre dioses y Titanes y atacó a ambos. Una maniobra arriesgada, pero por un instante se unieron en contra en un enemigo común. Tharos los arrastró hasta el campo de batalla para que vieran lo que habían causado, todo el territorio que Undertrhoth había conquistado, entonces Titanes y dioses supieron de la trampa y atacaron de nuevo a Undertrhoth, enviándolo de nuevo al abismo y terminando la gran guerra que había durado más de 1500 años, la tierra se encontraba devastada, el daño ya estaba hecho y la nueva alianza era ahora la esperanza, así que los dioses decidieron abandonar la tierra y observarla desde las alturas, mientras que los Titanes vagaron por sus tierras destruidas, tratando de curarlas sin remedio, con el tiempo se convirtieron en montañas, lagos, praderas, abandonaron su forma e hicieron parte de Gea,  es así como ahora conocemos la montaña de Grundelford, la pradera de Ekraston, los bosques de Reutanar y así, cada lugar importante de la región sur de Gea tiene nombre de un gran Titan.

Y asi quedó sellada la historia de Gea, ahora protegida por la nueva alianza, una alianza que hoy está a punto de desaparecer, puesto que de las profundidades un antiguo mal acecha de nuevo... y esta vez la batalla decidirá el final de la historia o el principio de una nueva.